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Llega mayo y con él, el calor veraniego. Ya hemos pasado el comienzo de curso, la cuesta de enero, la Semana Blanca y la Semana Santa… ahora solo nos queda la recta final. Y a todos nos cuesta dar ese empujón, en especial a nuestros niños.

A todo ello, se le añade que los niños con TDAH suelen presentar dificultades para planificar, organizarse, mantener la atención, tienen diferente ritmo de aprendizaje, baja motivación y baja autoestima, especialmente en el área escolar.

Y es que, aunque nuestros pequeños han trabajado muy duro durante el curso, aún les queda un último esfuerzo. Se acerca el fin de curso, donde se une calor, cansancio y exámenes. ¡Necesitamos un chute de motivación extra hasta llegar a las deseadas vacaciones!

Para poder ayudarles, a continuación desde Neuropsipe os dejamos unos consejos para que estos meses pasen de la mejor forma posible:

Seguir una rutina diaria. Incluso cuando el calor nos invade y cambiamos las tardes de parque por las de playa, debemos seguir con una rutina de tareas, deberes, horario de alimentación, de sueño… sin sufrir muchas alteraciones hasta acabar el curso.

Preparar la tarde de estudio:

  • Para ello, primero debemos elegir un lugar de estudio con luz y temperatura adecuada (fresco y con buena ventilación), sacar todo el material que vaya a ser necesario antes de comenzar, tener una botella de agua a mano, evitar distracciones…
  • Aprovechar los fines de semana para organizar la agenda escolar y planificar las tardes de estudio para los exámenes finales. Por ejemplo, dedicar 15 minutos a realizar un calendario de los exámenes y trabajos que quedan, repartir los días en los que vas a estudiar cada asignatura, hacer un horario de tarde para el estudio (teniendo en cuenta las tareas, las actividades extraescolares y el tiempo que necesitarás para estudiar).
  • Es imposible mantener la atención y concentración durante horas y horas seguidas. Por ello, es esencial organizar la tarde con pequeños descansos, para que nuestro cerebro pueda desconectar, retomar la tarea y ser más productivos.
  • Ayudar a que ellos se planifiquen solos. De esta forma, se favorece su autonomía y repercute positivamente en su autoestima. Esto no implica dejarles solos ante el abismo, sino acompañarlos, delegar tareas, darles trucos y ejemplos de cómo pueden organizarse… Por ejemplo, establecer los pasos para hacer la mochila (sacar todos los libros, sacar agenda, mirar el horario, meter los libros de las asignaturas que tocan al día siguiente, meter estuche, revisar que esté todo) y fijar una hora a la que deben hacer la mochila. Tras ello, revisarlo para ver si está correcto. Lo mismo se puede hacer (dependiendo de la edad) con diversas tareas, como una revisión para comprobar que van todos los deberes hechos o con las horas de estudio que dedican.

Trabajar técnicas de estudio. Para preparar un examen no sirve únicamente con leer una y otra vez páginas y páginas sin entender dos palabras seguidas… Debemos tratar de que las horas que dediquen al estudio sean eficaces. Para ello, deben realizar: lectura comprensiva, subrayado, extraer ideas principales, esquema, resumen…

Acudir a las sesiones de terapia. La intervención psicoeducativa que realizamos en nuestro centro especializado con nuestros niños, trabajando estimulación cognitiva, área académica (técnicas de estudio, autoinstrucciones, lectoescritura…) y socioemocional- combinado con el tratamiento farmacológico (en caso de ser necesario), favorecen un mejor pronóstico en niños con TDAH.

Para que estos resultados se consigan, la intervención tiene que ser constante y continuada en el tiempo. Es importante que no se paren las sesiones dependiendo de la época del año (a no ser que el/la terapeuta así lo estime), ya que la constancia es esencial para abordar los objetivos de intervención propuestos.

Como hemos comentado antes, es común que a estas alturas de curso estén muy desmotivados. Para aumentar la motivación, proponemos una serie de ideas:

  • Crear una lista de exámenes. Aunque a priori parezca que los exámenes no tienen fin, sí lo tienen. Por ello, realizar un listado con los exámenes, marcando con diferentes formas o colores los que quedan pendientes y los que ya han realizado, puede ayudar a vislumbrar el ansiado final. Además, se pueden ir anotando las notas, para recordarnos que el esfuerzo tiene su recompensa.
  • Cada día, realizar un listado de tareas. Tachar cosas de nuestra lista de tareas pendientes produce gran satisfacción, ya que activa el sistema de recompensa. Por ello, las tareas no pueden ser muy largas o complejas (por ejemplo: “Estudiar examen de sociales”), sino que resultará de mayor utilidad dividirlas en objetivos pequeños y asequibles (p.e.: “Estudiar/hacer resumen del primer apartado del tema de sociales”).
  • De la misma forma, se pueden ir tachando los días del calendario y realizando la cuenta atrás.
  • Plantearse los últimos objetivos del curso. Establecerse unas metas puede ayudar a aunar esfuerzos para conseguirlas. Por ejemplo: sacar mínimo un 6 en lengua; para cumplirlo, me planteo pequeños objetivos este último mes: estudiar mínimo 1 hora y media al día, repasar al día lo estudiado en clase o no hablar con los compañeros durante la clase para estar más atento/a.
  • Planificar cosas divertidas que hacer en verano. Pensar y apuntar todos los planes que te gustaría hacer cuando lleguen las vacaciones.
  • Compaginar la actividad física (como un paseo al aire libre) con el estudio.
  • Hacer descansos y dedicar tiempo al ocio (parque, amigos, jugar…).

Y por último, pero no menos importante, sus adultos de confianza (tanto los familiares como los profesionales que trabajamos con ellos), no debemos olvidarnos de ser un gran apoyo y reforzar y valorar su esfuerzo (halagos, abrazos, destacar sus logros…). Si sienten que lo reconocemos, se darán cuenta de que son capaces, continuarán haciéndolo y su autoestima aumentará.

Asimismo, no debemos proyectar nuestras expectativas académicas en los niños, ya que generarán frustración si no se ven cumplidas. No debemos olvidar que tienen TDAH, por lo que debemos asumir que tienen dificultades. Y de la misma forma que a un aficionado del atletismo no le pondríamos el mismo tiempo ni la misma carrera que a un profesional, no podemos exigírselo a ellos. Castigar por las notas no es la mejor opción. Debemos centrarnos en premiar el esfuerzo frente a las calificaciones. Una nota no define todo lo que un niño es.

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