Con frecuencia, la mayoría de las familias nos preguntan en nuestro centro cómo podemos ayudarles a resolver los conflictos que ocurren entre los hermanos, ya se den en casa o en otros entornos.

Nuestro equipo profesional  está convencido de que los padres podéis hacer que esto cambie, y eso provocará modificaciones en los diferentes contextos. Como es normal, los problemas o discusiones siempre van a estar presentes, porque probablemente y fruto de la convivencia, en muchas cosas, no siempre estén de acuerdo.

Ahora bien, la forma de afrontar este tipo de situaciones es importante. Dar ejemplo es siempre la clave para enseñar a los hijos a resolver los problemas.

Si un niño o niña crece en un entorno donde los insultos y los gritos forman parte de la vida diaria, aprenderá a resolver estos problemas de la misma forma. Sin embargo, si la familia soluciona las discusiones o conflictos de forma asertiva y con tranquilidad, desarrollarán herramientas de mayor calidad a la hora de tener que gestionarlos.

En resumen, los ¨peques¨ son esponjas, absorben todas las actitudes que observan y posteriormente las reproducen en los distintos contextos. Por lo tanto, es primordial inculcar el respeto, la tolerancia, una comunicación comprensiva y responsable entre otras.

Algunos de los motivos por los que suelen discutir los hermanos suelen ser:

  • Necesidad de atención
  • Celos
  • Querer usar/tener lo mismo

¿Qué podemos hacer?

  • Establecer turnos de forma equitativa (por ejemplo, a la hora de usar un juguete o ver la televisión).
  • Hacer caso a aquellas actitudes que sí lo requieran.
  • Registrar la frecuencia con la que se dan estos conflictos.
  • Reflexionar acerca del tipo de comunicación que hay en casa (optando siempre por la comunicación asertiva).
  • Ser lo más objetivos posible (no regañar siempre al mismo).
  • Reforzar la autoestima de los peques.
  • Evitar hacer comparaciones y reforzar las cosas positivas de cada uno.
  • Solucionar los problemas de forma conjunta.
  • Tener en cuenta el periodo evolutivo de cada niño.

Tenemos que entender, que no existen dos personas iguales y mucho menos dos hermanos iguales, de modo que debemos enfatizar las virtudes de cada uno y que sientan que son tratados con el mismo cariño y respeto.

De esta manera, los principales pasos a seguir para resolver conflictos son:

  1. Identificar cuál es el problema
  2. Qué soluciones y/o alternativas podemos plantear
  3. Valorar esas soluciones
  4. Elegir la opción más adecuada
  5. Llevarla a cabo cuando sea necesario

Incluir la resolución de conflictos en nuestras sesiones es siempre un acierto, ayudará a muchos de nuestros ¨peques¨ y familias.

Para más información, no dudéis en contactar con nuestro equipo de psicólogas y psicopedagogas de Neuropsipe.

¿CÓMO MEJORAR LAS RELACIONES ENTRE HERMANOS?

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